Mythonauta avanza cuando tú caminas, y solo entonces. No hay nada que hacer cada día ni nada que se pierda si tardas en volver. Hay un camino largo, una historia que conoces a medias y la pregunta de qué habrá un poco más adelante.
01Qué significa
Jugar a otro ritmo es dejar que una historia dure lo que duran tus paseos. La Odisea, aquí, son 1.150 kilómetros. A pie eso son meses, y no hay manera de comprar kilómetros para acortarlos. Nos gusta que sea así: una historia larga se recuerda distinto cuando se ha tardado en llegar a cada página.
Queremos que vuelvas porque tienes curiosidad.
A veces lo llamamos, medio en broma, «antidopamina». No es una afirmación científica ni tiene que ver con lo que pasa en tu cabeza. Es nuestra forma de preguntarnos si un juego necesita recompensas constantes, urgencia fabricada y presión por volver. Creemos que no siempre, y que hay sitio para uno que se limite a esperar.
02Cuatro ideas
Curiosidad
Lo que te trae de vuelta es querer saber qué pasa después. Si un día no te apetece saberlo, no pasa nada.
Atención
Cada parada trae un fragmento breve, para leerlo entero. No compite con nada más en la pantalla.
Descubrimiento
El camino se dibuja según lo recorres. Lo que hay más allá no se enseña antes de tiempo.
Libertad para parar
Una semana, un mes, un invierno. La ruta sigue exactamente donde la dejaste.
03Cómo se nota en el juego
Las ideas valen poco si no se ven. Esto es lo que hace la app hoy, comprobado función por función.
- Avanzas sin abrirla. La app lee de Apple Health lo que has caminado, también en segundo plano. No hay botón de empezar ni hace falta llevar el móvil en la mano.
- No hay rachas. Ningún contador de días seguidos. Lo caminado no se pierde por un día sin salir, no caduca y no retrocede.
- No hay cuenta atrás. Ni temporizadores, ni vidas, ni bonos diarios, ni recompensas que desaparecen si no llegas a tiempo.
- Los avisos hablan de lo que ya has andado. Recibes uno cuando tus pasos abren un capítulo y otro cuando terminas una ruta. Ninguno salta por llevar días sin entrar, y entre las diez de la noche y las ocho de la mañana no suena nada.
- Los momentos breves se ofrecen. Aparecen como una nota sobre el camino: «Toca para leer, o sigue caminando». Si la apartas, te espera en el diario.
- Algunas páginas terminan con una pregunta. Se llama «Una pregunta silenciosa» y no tiene casilla para contestar. Es para el siguiente tramo.
- Todo lo leído se puede releer. Queda en tu diario y funciona sin conexión.
- Se paga una vez. Las rutas son compras únicas, sin suscripción, y la pantalla de compra siempre tiene un «Ahora no». Tampoco hay anuncios, ni cuentas, ni analíticas.
Lo que te acompaña
Siempre sabes dónde estás: cuántos kilómetros llevas, cuántos quedan y a qué distancia está el siguiente capítulo. No es una nota ni una meta diaria. Es lo que diría un mojón al borde del camino.
Y no caminas solo. Te acompañan personajes de la obra, que van contigo y a tu paso: si paras, te esperan, y llegan cuando llegas tú. No hay clasificación ni nadie a quien ganar. Si prefieres ir sin compañía, se ocultan en Ajustes.
Por el camino quedan también algunos recuerdos: los objetos que cada historia te va dejando y ocho logros que marcan momentos, como el primer kilómetro o la llegada. Se guardan una vez y no se pierden.
El camino no se mueve
Empieza cuando quieras y vuelve cuando te pique la curiosidad.
Ver las historias Avísame cuando esté




